lenceria por mayor historia

Alguna vez te preguntaste cómo pensaban las mujeres hace un siglo atrás, qué aspiraciones tenían o cuáles eran sus proyectos…

El aspecto físico y las prendas que llevaban son un gran indicio del estado social que se vivió en cada época y cómo las mujeres encajaban en ese entramado que las mantuvo al margen durante gran parte de la historia. Sin embargo, el último siglo se convirtió en el grito de gloria femenino y el posicionamiento del género abarcó terrenos que eran impensados.

Si nos asomamos a su vestuario íntimo podemos entender de qué forma las mujeres se fueron liberando de tabúes y pudores, para alcanzar su propia comodidad. Hay victorias que merecen homenajes, entonces brindemos uno a esta imprescindible compañera, nuestra ropa interior.

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1900

Si bien ya existían varios tipos de corpiños y sujetadores, el estilo aún era sujetar los pechos desde abajo con un corsé y calzones sueltos. Sin embargo, el estilo es mucho más desenvuelto en relación al siglo anterior, ya que se dejan de lado los corsé con huesos de ballena y cañas y comienzan a ser sólo de tela.

1910

Pareciera que nada cambió, pero la lencería se volvió más sofisticada con las primeras decoraciones, puntillas y brillos. Se buscaba ganar sensualidad y que la ropa interior fuese más atractiva.

1920

La Gran Guerra obliga a un cambio de hábito. Las mujeres debieron salir a trabajar, y su ropa interior se volvió más cómoda y ligera, pero comenzaron a combinar tonos y géneros.
La empresa francesa Iva Richard fue la primera en producir lencería erótica, y se debió a la demanda de sus clientas. Ellos comenzaron haciendo fotografías, pero el gusto fue tal que se generó un mercado apto para esos modelos.

1930

La ropa interior en dos piezas ya es un hecho. Y tiene sentido, porque se trata de tiempos difíciles, con la Gran Depresión que afectó al mundo entero, se busca un retorno a la sensualidad. Muchas veces este camino lo marcan las estrellas de Hollywood, con sus looks osados.

 

1940

El cine populariza para siempre el uso del corpiño como pieza infaltable. En esta década se crea la media de nylon y su uso se vuelve masivo, dado que las faldas son cada vez más cortas. Durante la Segunda Guerra surgen las Pin Up, con su estilo ultra sensual y desenfadado, se convierten en una inspiración para los soldados y una realidad para el estilo femenino.

1950

Hacen su aparición el corpiño picudo y las fajas que se ciñen en la cintura y moldean la figura femenina dando paso a las famosas curvas. Marilyn se convierte en un icono de la sensualidad femenina y la ropa interior que ella usa en los films son moda. Los corpiños ya no son simplemente una prenda funcional, significan ahora un estándar de seducción. Dentro de una sociedad fundamentalmente consumista, estos parámetros ayudan a fortalecer la industria de la lencería que alcance su mayor auge.

1960

Los corpiños ya vienen por talles para que cada mujer pueda realzar el busto y sentirse cómoda. Las panties son altas, porque en cine no se podía mostrar el ombligo, pero esto ayuda a modelar la cintura, asique es bien recibido. El uso masivo del pantalón por parte de las mujeres invita a usar bombacha en lugar de portaligas, que se convierten en un fetiche de seducción. A fines de la década los movimientos de liberación femenina convierten al corpiño en un símbolo de la lucha contra la desigualdad de género, y en varias manifestaciones del movimiento beatnik se queman o se exhiben.

1970

Es la década de la soltura. Los modelos de ropa interior son cada vez más pequeños y la insinuación va dejando paso a lo explícito. Las panties dan lugar a la tanga y los corpiños son más “blandos”. Se trata de una moda fresca y juvenil, con muchas combinaciones de colores y texturas. Es evidente la manifestación de libertad y rompimiento con años anteriores, donde la consigna era apretar el cuerpo para que sea aceptable. En cambio, esta época nos regala mujeres sueltas.

1980

La industria de la lencería incursiona en nuevos diseños que modelar la figura, así surgen los corpiños push up, las medias reductoras y cientos de nuevas combinaciones entre encaje, seda, satén, puntilla, algodón y transparencias. El típico look de calzas con la malla super cavada arriba  y polainas es característico de estos años de auge de la lencería.

 

1990

Cuando parecía que ya todo estaba inventado, sólo queda perfeccionarlo. Por estos años cada marca buscó darle un plus a sus productos trabajando en la calidad de la lencería y el confort que brinda. La explosión consumista permitió que las mujeres pudiesen tener un conjunto de ropa interior para cada ocasión, y el mercado se hizo eco y ofreció líneas deportivas, conjuntos par todo el día con géneros más suaves como el algodón y lencería de noche, más sensual y diminuta.

SIGLO XXI

En la era de la explosión comunicativa, de la sobrecarga de información, donde cualquiera puede alcanzar la fama gracias a las redes sociales, sólo queda mostrar. En esta seudo competencia por sobresalir, ya nada nos sorprende y es habitual tanto un estilo vintage, como uno minimalista, o que la ropa íntima ya no sea interior y se muestre. el mercado es tan amplio, que puede conseguirse el tipo de lencería más inverosímil que te imagines. Lo que las mujeres hemos ganado es la libertad de elegir, y se puede apreciar en esta breve historia de la lencería.

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